¿El líder nace o se hace?

Durante muchos años ha existido la disyuntiva de si una persona nace con ciertas características o afinidades puede convertirse en un líder o si, por el contrario, todos nacemos en igualdad de oportunidades para convertirnos en líderes con base en el desarrollo progresivo de habilidades sociales y / o cognitivas.

Al respecto, los defensores del primer postulado consideran que desde muy temprana edad, los niños presentan características de liderazgo que se evidencian en patrones de comportamiento grupal. Un ejemplo es cuando en una guardería, un niño pisa adrede un charco de agua y otros niños quieren imitar dicho comportamiento que conocen como prohibitivo (tal vez se trata de una rebeldía temprana «no adolescente» la que hace surgir a los líderes, ¿qué piensan?).

Por su parte, los defensores del líder que se forma con el tiempo, sostienen que el ejemplo anterior es solo una manifestación de la conducta humana que refleja la antipatía de vivir en un caos controlado por el mismo ser humano para poder vivir en lo que denominamos «civilización».

Ciertamente, el poder es un factor detonante del liderazgo (por ejemplo, el poder de la influencia en otros mediante el ejemplo). Pero causalmente, el origen del poder está condicionado, en sí, al mismo líder que establece las reglas para lograr objetivos colectivos. ¿El poder hace al líder?, ¿el líder ejerce el poder?.

En FUNIBES creemos que el líder no nace, sino que se evoluciona como tal a lo largo de su vida y desde una etapa muy temprana de su desarrollo, gracias a una serie de estímulos cognitivos, sociales, culturales y cognoscitivos. En este sentido, el desarrollo de habilidades sociales e interpersonales, por ejemplo, contribuyen a la formación de un líder, especialmente si los estímulos recibidos permiten la empatía y la vinculación emocional con el entorno.

Cabe indicar que, como estas habilidades pueden ser adquiridas desde el nacimiento, muchas veces se piensa que nacimos con ellas. Por ejemplo, se sabe que los recién nacidos manipulan a sus padres mediante el llanto para recibir afecto (aprenden sobre causa y efecto: causa (llanto), efecto (comida, abrigo, atención)), pero no es que hayan nacido con ese conocimiento: es el comportamiento y la reacción del entorno lo que les indica que funciona y que no. Esa es la base de nuestra sociedad, de la formación de líderes en ella y de la especialidad de nuestra empresa.

¿Usted que piensa?, ¿los líderes nacen o se hacen?. Lo invitamos a dejar su opinión en la sección de comentarios debajo de este artículo.

Profesor , FUNIBES

Empresario peruano, escritor y consultor de Pymes. Máster en Liderazgo Estratégico graduado en el Foro Europeo Escuela de Negocios de Navarra (España), juez internacional en concursos de emprendimientos y expositor con amplia experiencia en gestión de negocios.

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